Amigos de los Caminos de Santiago de Álava




















Aunque la esencia del camino reside en su sencillez –una persona que camina a diario durante casi un mes- no hay que dar la espalda a los aspectos más básicos de la peregrinación, tanto prácticos, como higiénicos o sanitarios. De las decisiones que se tomen antes de salir de casa dependerá parte del éxito de la experiencia jacobea.


Mochila y ropa

La elección de la mochila es primordial. Aunque la decisión final depende de cada cual, es muy recomendable que ésta no supere los 60 litros de capacidad, sea ergónomica, esté almohadillada en las partes que entran en contacto con el cuerpo y tenga buenas sujeciones en hombros y cintura.
mochila
Una mala mochila puede arruinar la peregrinación. Lo idóneo es que la carga no supere el 10% del peso de la persona, es decir, si éste da en la báscula 80 kilos, la mochila deberá llevar 8 como máximo.

Un error recurrente es cargar la mochila en exceso por lo que hay que ser muy metódico a la hora de hacerla. Si la peregrinación se realiza en verano bastarán tres camisetas, tres pares de calcetines, tres piezas de ropa interior y un par de pantalones, -cortos o largos, según el gusto del caminante-, un jersey ligero o forro polar y un chubasquero para la lluvia. Esto último se puede sustituir por una capa para la lluvia, más aparatosa pero muy útil para días especialmente lluviosos y para proteger la mochila.

En temporada estival, con un saco de dormir ligero es más que suficiente para pernoctar en los albergues, algunos de los cuales cuentan con mantas. En el caso de que los albergues estén llenos, se suele dormir en el suelo: por ello, algunos peregrinos y peregrinas llevan una esterilla ligera. Aunque la higiene es la norma, hay quien prefiere llevar una sábana saco, una funda –o una simple camiseta- para vestir la almohada.

No hay que olvidar la toalla para después de la ducha (o de un baño en el mar) ni varias bolsas para separar la ropa y los objetos en el interior de la mochila, así como protegerlos ante una posible tormenta. Cuanto más silenciosas sean las bolsas, mejor: por la noche, los ruidos en el albergue se multiplican por cien.

Dos o tres días de peregrinación suelen ser suficientes para percatarse de qué es lo que le sobra (que siempre se puede enviar por correo a casa) y lo que le falta (que se puede comprar a lo largo del trayecto) en la mochila.

Otros objetos

Una pareja de bastones de trekking –o un buen bordón artesano- reduce considerablemente el esfuerzo de las rodillas, sobre todo en las bajadas, y el riesgo de lesiones. También es una protección eficaz ante perros malhumorados.
concha del peregrino
La Concha de Peregrino –que es facilitada en muchos sitios, como las Asociaciones provinciales de Amigos del Camino- no son obligatorias pero sí idóneas para establecer un vínculo cómplice entre aquellas personas que marchan hacia Santiago.

La educación es fundamental y una constante a lo largo de todo el trayecto. En el Camino, en un principio, nadie se conoce pero todos se saludan.

El calzado

Tan importante como elegir un calzado correcto y de calidad es acostumbrarse a él, probarlo con semanas de antelación y adaptar el pie a unas botas que serán utilizadas una media de ocho horas diarias durante un mes completo, en el caso de que se haga el Camino en su totalidad. Así, lo ideal es realizar la preparación física para el Camino con el mismo calzado con el que se pretende hacer la peregrinación.

La elección de los calcetines correctos es igual de primordial. Hay, en el mercado, calcetines antiampollas con muy buenos resultados, así como senderistas que tienen sus propios trucos –utilizar dos calcetines: uno gordo y otro fino…-, aunque todavía no se ha descubierto el remedio infalible para atajar las temidas ampollas. El calor, el sudor, la diversidad de suelos y el extenuante ritmo del Camino suelen pasar factura a los pies, por muchas medidas preventivas que se tomen.

Si se realiza el trayecto en verano, son suficientes unas botas ligeras de trekking o, incluso, unas buenas zapatillas deportivas que sujeten bien el pie. En invierno, los rigores y la lluvia, obligan a tomar otro tipo de medidas como botas de goretex resistentes al agua y al barro.

Aparte del calzado que se utilice en el camino, conviene llevar unas zapatillas ligeras y cómodas o, incluso, unas sandalias o chancletas ligeras para los momentos de asueto o las visitas a monumentos una vez se finaliza el trayecto de cada día. En el caso de que no se lleven chancletas, conviene llevar también unos patucos de plástico para las duchas de los albergues.

Botiquín

Debe procurarse un botiquín para cuidar las posibles heridas que salgan en los pies y otras molestias propias del trote continuo.
botiquin
El botiquín básico deberá incluir Betadine, alcohol sanitario, aguja de coser con hilo, tijeras, tiritas, gasas esterilizadas, esparadrapo, aspirinas, crema antiinflamatoria, y algún medicamento antidiarreico.

A nivel preventivo, hay que llevar crema de protección solar, barra de cacao labial, repelente contra insectos, vaselina (para evitar rozaduras en nalgas o pies) y una crema hidratante para aplicar en la piel, a modo de bálsamo, tras el esfuerzo.

Higiene

El neceser ha de incluir todo aquello que utiliza en su vida diaria pero reducido a la mínima expresión: los enseres propios de cada sexo, cepillo y pasta de dientes; una pastilla de jabón –para el aseo personal pero, también, para la ropa-, cortaúñas, papel higiénico (un rollo) y una toalla de dimensiones reducidas.

Aunque en una menor proporción que en el Camino Francés, muchos albergues cuentan con lavadora –algunos, los menos, también con secadora- y jabón para hacer la colada.

Complementos y Documentación

Hay pequeños objetos como pinzas (con media docena es suficiente) para colgar la ropa o imperdibles que pueden prestar un gran servicio: ambos pueden utilizarse para tender la ropa húmeda sobre la mochila y así aprovechar la caminata para su secado al sol.
documentación
Una visera o un gorro puede convertirse en el mejor aliado, así como una navaja sencilla, tapones para los oídos, una linterna pequeña, la documentación necesaria (D.N.I., tarjeta de la Seguridad Social o seguro médico, tarjeta de crédito y, por supuesto, la credencial), todo ello convenientemente protegido por un sobre plástico o una bolsa de cierre hermético.

No es conveniente llevar demasiado dinero en metálico: los cajeros abundan a lo largo de todo el trayecto.

Alimentación

Salvo algunos tramos muy concretos, los Caminos del Norte están perfectamente surtido de establecimientos hosteleros en los que poder llevar a cabo el régimen habitual de comidas (desayuno, almuerzo y cena). Algunos albergues cuentan con cocina e instrumental para preparar comidas.
alimentación
Aún así, siempre conviene llevar en la mochila una despensa, pequeña y ligera, con alimentos básicos como frutos secos, cereales, algunos dulces (chocolates, garrapiñadas…), bebidas ricas en sales minerales, barritas y geles energéticos, refrescos azucarados, etc. La multitud de localidades por donde discurren los caminos permiten surtirse de agua potable, por lo que bastará llevar una cantimplora o un botellín mediano, de entre 0,75 y un litro de capacidad.

Textos recogidos en la guía "los Caminos del Norte a Santiago" editado por el servicio central de publicaciones del Gobierno Vasco.